La organización de los partidos políticos y movimientos sociales no son excluyentes ni compiten entre sí, por cuanto sus componentes y la plataforma de lucha que enarbolan, pueden ser complementarios y pueden coincidir en sus intereses inmediatos.
La participación social en la acción política, es una motivación natural del ser humano que el gran Aristóteles afirmó que “El hombre es un animal político”, frase que destaca lo que nos diferencia de los animales, entre cosas, porque vive en sociedades organizadas políticamente, en cuyos asuntos públicos participa en mayor o menor medida, con el objetivo de lograr el bien común que se conoce como la felicidad de los ciudadanos.
Esta participación política se expresa o manifiesta para organizarse en colectivos, quienes van a representar los intereses y motivaciones de quienes lo integran, donde los partidos aparte de la motivación del bien común, se asume una ideología que expresa sus intereses de clases. Este tipo de organización son los partidos políticos, donde el Ideario y el Programa Político, expresa sus intereses ideológicos y políticos de la clase que representa, como son los partidos de derecha quienes responden a los intereses de los grupos de poder económico. Los partidos de izquierda que postulan el cambio social y terminar con la clase social que ostenta el poder. También se reconoce a los partidos políticos de centro, quienes en cierta medida toman punto de vista de uno y otro sector político.
Los movimientos sociales son grupos de poder, organizados bajo una plataforma de intereses colectivos o reivindicaciones locales, regionales o nacionales donde priman intereses específicos, en nuestro país los movimientos sociales principales lo ubicamos en el movimiento de los derechos humanos, movimientos regionales, movimiento de productores agrarios, movimiento de grupos sociales como los frentes de defensa, movimientos populares, movimientos femeninos, etc.
La organización de los partidos políticos y movimientos sociales no son excluyentes ni compiten entre sí, por cuanto sus componentes y la plataforma de lucha que enarbolan, pueden ser complementarios y pueden coincidir en sus intereses inmediatos. En nuestro país los partidos políticos y los movimientos sociales tienen experiencia de trabajo común que los podemos ver con mayor nitidez en los frentes de defensa, como por ejemplo en la lucha por la conservación del medio ambiente, lucha por el desarrollo regional, lucha por la descentralización política y económica del país.
En los últimos años, los procesos electorales ha tenido en las regiones del país, a los movimientos sociales como los actores más dinámicos de la lucha política y electoral, por cuánto han trabajado de manera coordinada como frentes de defensa regional, donde en muchos casos sus líderes son militantes de un partido político nacional, pero que la población los reconoce mucho más como luchadores sociales por causas en beneficio de la población.
Al finalizarle siglo XX en nuestro país podemos observar que la mayor dinámica y movilización política y social lo ejercen los movimientos sociales, como se ha podido observar en la lucha por el cuidado del medio ambiente, descentralización económica y política a través de las regiones.
Los partidos políticos han sufrido un gran desgaste frente a la población que desencantada de los líderes políticos que han ejercido cargos de gobierno, han terminado comprometidos en serios y graves actos de corrupción, quienes han terminado desencantando a la población y desenmascarando sus intereses y objetivos por los cuales existen como proyecto político. Los partidos políticos conocidos como tradicionales han defraudado a sus electores, sean estos partidos de derecha o izquierda, como ha venido sucediendo desde la década del año 80 a la fecha, donde la corrupción ha sido su práctica común de gobierno de sus autoridades elegidas democráticamente.
Los partidos políticos tradicionales y los nuevos partidos que se han organizado para participar en los procesos electorales desde la década del 90, han sufrido un serio desgaste por su actuación política donde la apropiación indebida de los recursos públicos y lo más grave de patrocinar intereses y beneficios para los grupos de poder ha sido su mayor preocupación, no solamente en el gobierno central, sino también a nivel de los gobiernos regionales y locales, que actualmente están siendo procesos por corrupción o purgando detención, como ocurre con los ex Presidentes de la República, autoridades regionales y funcionarios públicos que han ocupado cargos del más alto nivel en la administración pública, quienes han hecho grandes negociados con las empresas privadas nacionales y extranjeras.
Necesitamos una refundación de la acción política, donde el ejercicio y la participación en la política sea un compromiso ciudadano de vocación y servicio a la población y no servirse del poder y cargo político para sus intereses particulares, que lamentablemente venimos observando últimamente en nuestro país y que desencanta a la nuevas generaciones de jóvenes, que no tienen una activa y fecunda participación en la vida política a través de los partidos ni movimientos sociales.





















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