Camisea se encontraba en ese millón de hectáreas por los lotes 38 y 42 que eran es esa época, están ubicados en la selva sur occidental peruana en la Región del Cuzco a 500 km. de Lima.
A fines de los años 60 la IPC, subsidiaria de la ESSO, con su Gerente de Exploración/Producción Dr. Víctor Benavides realizó una exploración geológica por hidrocarburos en la selva peruana. Mi padre, Guillermo Estrada Vargas, me dijo que fue con el Dr. Benavides a esa zona. Por ese tiempo el gobierno estaba en negociaciones con la IPC por la Brea y Pariñas. Mi padre me contó que la IPC quiso entregar la Brea y Pariñas por el millón de hectáreas de la selva sur peruana. La IPC ya tenía un estudio para construir un ducto que iba desde ese millón de hectáreas, pasando por Pucallpa, Ucayali, donde también hay gas y traerlo a la costa por Chancay.
Como el gobierno de Velasco Alvarado expropió las instalaciones de la IPC, todo quedó en nada.
Camisea se encontraba en ese millón de hectáreas por los lotes 38 y 42 que eran es esa época, están ubicados en la selva sur occidental peruana en la Región del Cuzco a 500 km. de Lima.
En julio de 1982, el gobierno de Fernando Belaunde suscribió un contrato con la empresa petrolera Shell, para explorar y explotar petróleo y gas allí. Se dijo en ese tiempo que era muy posible que la ESSO, ahora EXXON, a través de la IPC haya pasado la información geológica de Camisea a la Shell.
En marzo de 1984, Shell descubre hidrocarburos en esa zona. Pero cómo se le exigía llevar gas a Lima y Cuzco primero, Shell se retira del Perú por ser esa exigencia económicamente absurda.
La documentación y estudios técnicos fueron entregados al gobierno peruano. Con esta información el gobierno peruano se propuso construir un gasoducto y poliducto que llegaría a la Refinería La Pampilla. Proyecto que en un principio el gobierno de Fujimori no consideró porque planeaba privatizar las empresas del estado.
Posteriormente, a mediados de los años 90, la Shell nuevamente se acerca al gobierno peruano. Perupetro suscribió un contrato de dos etapas, se le llamó el “Contrato del siglo”, la primera etapa tendría cuatro años de duración para la perforación de pozos exploratorios y un estudio de factibilidad para el desarrollo de los yacimientos de Camisea. La segunda etapa tendría una duración de cuarenta años para la explotación.
Shell perforó cuatro pozos, pero en el estudio de factibilidad encontró dificultades. Ante esta situación Shell pidió más tiempo al gobierno, este no respondió. Por lo que, al terminar el plazo contractual de la primera etapa, Shell informó al gobierno peruano que se retiraba. En 1998, habiéndose convertido los lotes en lotes 88 y 56, Shell devuelve el lote 88. La prensa peruana bautiza esa devolución como “el regalo de Dios”. En el 2000, Shell devuelve el lote 56.
Al retirarse Shell, el proyecto Camisea se convirtió en “Camisea como sea” y se dividió en tres. Primero el Upstream, que es el desarrollo de los campos petroleros, que lo ganó el Consorcio integrado por Pluspetrol, Hunt Oil Co., SK Corp. de Corea e Hidrocarburos Andinos de Argentina. Segundo el transporte a la costa, que lo ganó el consorcio TGP integrado por Pluspetrol, Hunt Oil Co., SK Corp., Somatrach de Argelia y Graña y Montero. La construcción del gasoducto y poliducto se realizó entre el 2001 y 2004. Tercero, la distribución del gas en Lima y Callao a cargo de Calidda.
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